22 mayo, 2022

Volvemos a habilitar el uso del Confesionario

Con la llegada de la pandemia no solo eliminamos el uso del agua bendita a la entrada de la iglesia (que ya hemos recuperado), también pusimos restricciones al uso del confesionario. Ahora también lo recuperamos.

Nuestro confesionario (que está en la Capilla del Santísimo) es pequeño y completamente cerrado, así que nos parecía lógico no utilizarlo, ni siquiera con mascarilla. Eso sí, hemos seguido confesando (y creo que más que nunca) en los despachos de la parroquia. Ahora bien, una vez pasado el gran desconocimiento y miedo inicial, y una vez recibida la vacuna por la inmensa mayoría y, sobre todo, una vez instalado un aparato para la ventilación, ha llegado el momento de recuperar su uso.

El lugar más apropiado para una obra sagrada -como lo es el Sacramento de la Confesión- es un lugar sagrado. De hecho, es obligado escuchar confesiones en la sede del confesionario (ver canon 964 de Código de Derecho Canónico) a no ser que exista una causa justificada para no hacerlo. En este caso había una causa más que justificada. Eso sí, el celebrar la Confesión fuera del Confesionario no invalida en absoluto el sacramento; de hecho, hay casos en que -sin pandemia de por medio- es mejor hacerlo fuera del confesionario pues prima siempre el bien del penitente. Por ejemplo, si el que quiere confesarse pide, además, hacer una dirección espiritual o una confesión más pausada y dialogada; o también si el penitente tiene temor a un lugar tan cerrado u oscuro o si se bloquea ante la formalidad del Confesionario. El caso es salvaguardar que el fiel tiene derecho a confesarse en un lugar apropiado y que pueda ser totalmente anónimo. Ese lugar es el confesionario, no el despacho. Por eso el Derecho Canónico, al señalar que la Confesión debe celebrarse en el confesionario, lo dice detallando que éste siempre debe tener rejilla, pues un derecho del fiel el poder mantener su anonimato en la confesión.

En nuestro confesionario acabamos de instalar una ventilación apropiada (con motor extractor) para que, además de poder confesarse con discreción, penitente y sacerdote tengan más seguridad sanitaria.

Nuestro horario de confesiones es «siempre que haya un cura disponible en la parroquia te puedes confesar: pídeselo». Y nuestra parroquia está muchas horas abierta, no abrimos poco precisamente. Pero, además, conscientes de que ver un sacerdote en el confesionario invita a la confesión, la media hora previa a las misas estamos sentados en el confesionario (a no ser que haya una causa grave, disculpadnos).