Solidaridad Parroquial

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Tranquilo, no te vamos a recordar que la parroquia se sostiene (en todos los sentidos) gracias a tu ayuda (en todos los sentidos). Uy, vaya, ya te lo he recordado. En fin, que lo que quería era recordarte que la Iglesia existe para anunciar el Evangelio y ayudarnos a vivirlo. La Iglesia no es una ONG. La Iglesia somos el conjunto de todos los cristianos, que pretendemos ser santos y vivir cada día más cerca de Cristo, sostenidos e inspirados por el Espíritu Santo.

Los medios para recorrer este camino son innumerables, pero los podemos agrupar en tres palabras: oración, formación y acción. Es sencillo de entender que, para poder ser más santos y vivir cada día más cerca de Cristo, debemos escucharle (oración), entenderle (formación) y actuar en consecuencia (acción). Esto de la «solidaridad» o la «filantropía» no es el objetivo de la Iglesia, sino solo un medio, que podemos incluir en la tercera palabra: «acción cristiana».

No podemos imitar a Cristo si ignoramos al necesitado en lo espiritual y en lo material. No podemos ser santos si no hacemos caso al triste o abatido, o si no ayudamos al pobre y al hambriento. Todos tenemos a alguien necesitado cerca, todos podemos hacer algo por los demás. Pero la motivación no es ser bueno, o generoso, o solidario, la motivación ha de ser el amor, el amor a Cristo y, por él, a los hermanos: «lo que hicisteis con uno de estos, conmigo lo hicisteis» (Mt25, 31-46). No ayudamos para sentirnos mejor o realizados, sino para amar, para entregarnos como Cristo, para imitarle mejor respondiendo a la llamada de vivir para los demás y no para nosotros mismos.

Tu prójimo está en casa

Empieza por tu casa, por tu familia y tus amigos. Lo más fácil del mundo es ayudar sin implicarse (por ejemplo, dando una limosna puntual al pobre de la puerta de la parroquia), y más complicado es hacerlo manchándose las manos. Y no es que esté mal dar limosna (nosotros te la pedimos continuamente), está muy bien, pero… ¿con eso basta? Pregúntate qué más puedes hacer, o qué necesidad hay en los más cercanos a ti, o qué tienes pendiente con los que están a tu lado. Antes de pensar en qué sucede lejos, piensa en lo que sucede cerca: ese compañero de trabajo al que todos le hacen el vacío, o ese amigo de toda la vida que nunca te ha oído hablar de Jesucristo, o ese matrimonio amigo que está a punto de romperse, o ese hijo que no consigue hacer amigos y nadie se preocupa, o tu esposo o esposa con el que hace siglos que no haces ningún plan romántico, o ese vecino mayor que vive solo y nadie cuida, o ese amigo que todo el mundo sabe que se está pasando con el alcohol pero nadie dice nada, o esa amiga a la que no le llega el sueldo a fin de mes y le da vergüenza pedir ayuda, etc.

Y también un poco más lejos

Ayudar a los que no nos pillan tan cerca también es importante, claro, pero sin agobios: no podemos ayudar a todo el planeta ni salvar a la humanidad. Pero, de vez en cuando, sí podemos hacer cosas que aporten algo, aunque sea poco, a paliar las necesidades del prójimo. Esto, por lo general, ya lo tenemos que hacer a través de alguna organización que se dedique a llegar a los que están un poco más lejos, a los que no tenemos acceso. Pero, ojo, no pienses solo en las necesidades materiales, piensa también en las espirituales. Está muy bien dar ropa o comida, pero también se necesita dar trabajo o educación o el Evangelio, ¿no crees? Una ONG suele especializarse en algo (ropa, comida, medicina, enseñanza…) pero la Iglesia -que no es una ONG- quiere especializarse en todo, ayudar y salvar a toda la persona y no conformarse con poco. En esto organizaciones como Manos Unidas y Cáritas, y cientos de órdenes religiosas son maestras especialistas: ¿ya las ayudas para ayudar al prójimo lejano?

Desde la Parroquia

La Iglesia que camina en este Barrio del Salvador en Madrid, es decir, tu parroquia de Cristo Sacerdote, está para ayudarte a ser más santo. No existe para otra cosa: oración, formación y acción. Exige y pide a los curas, aporta y emprende en la parroquia, haz lo que sea con tal de que aquí, en tu casa, se trabaje por el Reino de los Cielos. ¿Qué echas en falta? ¿qué necesitas? ¿qué te gustaría emprender? Existimos para ayudarte a ti y a los de cerca, en lo espiritual y en lo corporal.

¿Y a los de lejos? Pues también, aquí, en la parroquia, está Cáritas con sus proyectos: ayuda de alimentos, pago de recibos, formación y búsqueda de empleo, apoyo escolar, formación de empresas para integración social, albergues, comedores, residencias, acompañamiento, etc. En concreto, en nuestra Parroquia puedes, por ejemplo, colaborar con el banco de alimentos, o con el contenedor de ropa (Moda re-) o con aportaciones económicas; si quieres ayudar a familias con bebés puedes acudir a asociaciones amigas como Fundación Madrina (alimentos, juguetes, medicina, ajuar de bebés…); o si quieres comprar o donar libros en buen estado, puedes acudir a la cercana Librería del Abuelo para la integración laboral de personas excluidas del mercado de trabajo.