Qué es el Adviento

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En el Adviento no celebramos nada: nos preparamos para celebrar. Durante este tiempo litúrgico (desde el cuarto domingo previo a Navidad hasta el día anterior a la Navidad) la Iglesia Católica (de Rito Romano) se prepara para celebrar que Cristo ha venido (Encarnación, Nacimiento) y que vendrá (regreso glorioso, parusía).

Origen

El Adviento fue uno de los últimos elementos que entraron a formar parte del Año Litúrgico (siglo V). Es a finales del siglo IV, al cobrar más importancia y universalizarse las fiestas de Navidad y Epifanía, cuando surge el deseo de dedicar unos días para prepararse a esas celebraciones. La primera mención explícita de un naciente tiempo de preparación a la Navidad lo encontramos en el Concilio de Zaragoza (380), y no habrá más menciones oficiales hasta los Concilios de Tours (563) y de Macon (581) que hablan de observancias existentes “desde antiguo”, y de carácter penitencial, para los días previos a Navidad. Será ya a finales del siglo VI, en Roma, cuando se hable ya de un Tiempo de Adviento, que duraba seis semanas pero que, muy poco después empieza a ser de cuatro semanas, como es hoy.

Significado

El Adviento (= advenimiento, llegada, venida) tiene dos dimensiones: la del pasado (preparase a celebrar que el Hijo de Dios ha venido), y la del futuro (prepararse porque va a volver). No sabemos cuándo sucederá el regreso glorioso de Cristo, pero aprovechamos que celebramos que ya ha venido para recordar que vendrá de nuevo y de manera definitiva.

Las normas actuales del Calendario Romano explican así esta doble dimensión teológica del Adviento: «el tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre”.

Las dos partes del Adviento

Esta doble dimensión teológica del Adviento ha quedado reflejada en la liturgia: hasta el 16 de diciembre las lecturas tienen un sentido escatológico (preparación del regreso glorioso de Cristo), y del 17 al 24 de diciembre tienen un sentido natalicio (prepararse a celebrar que Cristo nació).

La parte escatológica, la primera, que va desde el primer domingo del Adviento hasta 9 días antes de Navidad, la liturgia -sobre todo las lecturas- que se lee en las misas irá repitiendo palabras como «vendrá» o «esperamos» o «velad» o «preparad».

En la parte natalicia, la segunda, los ocho días inmediatamente anteriores a Navidad, toda la liturgia se orienta directamente al nacimiento de Cristo y por eso iremos escuchando la Genealogía de Cristo, la Anunciación, la Visitación, el Magnificat, el Benedictus

Las «antífonas de la O»

En la parte final del Adviento -del 17 al 24 de diciembre- la liturgia nos prepara para celebrar la gloria de la Natividad y Epifanía del Señor. Es un tiempo remarcado por las famosísimas «antífonas mayores» o «de la O», que se recitan en las misas -en el versículo previo al Evangelio- y en el rezo de Vísperas -como antífona del Magnificat-.

A estas antífonas se las llama «mayores» porque a los días que van del 17 al 24 de diciembre se les llama «Ferias Mayores del Adviento». Y se las conoce popularmente como «antífonas de la O» porque todas empiezan con esa letra. Estas antífonas son aclamaciones breves que proclaman la naturaleza divina y humana de Cristo y su misión salvífica, y todas terminan suplicándole que venga pronto a salvarnos.

Dichas antífonas, compuestas en torno al siglo VII, comienzan así: «Oh Sabiduría», «Oh Adonai», «Oh renuevo del tronco de Jesé», «Oh llave de David y cetro de la casa de Israel», «Oh Sol que naces de lo alto», «Oh Rey de las naciones y deseado de los pueblos», y «Oh Emmanuel». En su idioma original, en latín, la primera letra de cada una de las primeras palabras después de la «o» forman un acróstico que, leído en sentido inverso, dice «ero cras«, que quiere decir «seré (o vendré) mañana (o pronto)».

17 DE DICIEMBRE: «Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando de uno a otro confín, y ordenándolo todo con firmeza y suavidad: ven y muéstranos el camino de la salvación» [«O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodiisti, attingens a fine usque ad finem, fortiter suaviterque disponens omnia: veni ad docendum nos viam prudentiae.»]

18 DE DICIEMBRE: «Oh Adonai, Pastor de la Casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu Ley: ven a librarnos con el poder de tu brazo» [«O Adonai, et Dux domus Israel, qui Moysi in igne flammae rubi apparuisti, et ei in Sina legem dedisti: veni ad redimendum nos in brachio extento.»]

19 DE DICIEMBRE: «Oh renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos; ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones: ven a librarnos, no tardes más.» [O Radix Iesse, qui stas in signum populorum, super quem continebunt reges os suum, quem Gentes deprecabuntur: veni ad liberandum nos, iam noli tardare.»]

20 DE DICIEMBRE: «Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel; que abres y nadie puede cerrar; cierras y nadie puede abrir: ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte.» [«O Clavis David, et sceptrum domus Israel; qui aperis, et nemo claudit; claudis, et nemo aperit: veni, et educ vinctum de domo carceris, sedentem in tenebris, et umbra mortis.»]

21 DE DICIEMBRE: «Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia: ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.» [«O Oriens, splendor lucis aeternae, et sol Iustitiae: veni, et illumina sedentes in tenebris, et umbra mortis.»]

22 DE DICIEMBRE: «Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo: ven y salva al hombre, que formaste del barro de la tierra.» [«O Rex Gentium, et desideratus earum, lapisque angularis, qui facis utraque unum: veni, et salva hominem, quem de limo formasti.»]

23 DE DICIEMBRE: «Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos: ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.» [«O Emmanuel, Rex et legifer noster, exspectatio Gentium, et Salvator earum: veni ad salvandum nos, Domine, Deus noster.»]

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