Misas el día de la Almudena (e historia de la advocación)

El próximo lunes 9 de noviembre celebramos a la patrona de Madrid: Santa María la Real de la Almudena. Litúrgicamente es una solemnidad, pero no es de precepto.

Aún así, a pesar de no ser precepto, como es solemnidad y este año no puede celebrarse la tradicional misa en la Plaza Mayor (y las misas de la Catedral están muy limitadas de aforo), vamos a poner un horario de misas que facilite un poco el que todos podamos celebrar y honrar a nuestra patrona para pedir su intercesión. No será exactamente como el habitual de los domingos:

MISAS DEL 9 DE NOVIEMBRE (LA ALMUDENA)
11:00h. en Virgen del Trabajo (Avda. Veinticino de septiembre 2)
13:15h. en Cristo Sacerdote (C/López de Aranda 52)
20:00h. en Cristo Sacerdote

HISTORIA DE LA «VIRGEN DE LA ALMUDENA»

En el año 711 los musulmanes iniciaron la conquista de la península ibérica, y fue alrededor del 714 cuando llegaron a lo que hoy es Madrid pero entonces era solo un pequeño asentamiento urbano (como atestiguan, entre otros, los restos de un par de necrópolis y, sobre todo, de la basílica hispano-visigoda en las cercanías de lo que hoy es la Catedral). Se veneraba entonces una imagen de la virgen María que fue la que da origen a la advocación de «la almudena». Así nos lo cuenta Gerónimo de la Quintana, en 1629, en su libro “A la muy noble, antigua y coronada villa de Madrid. Historia de su antigüedad, nobleza y grandeza”:

“Lo cierto, y lo que testifica la tradición antigua recibida de los más ancianos del lugar, es que los fieles, por los años de 714, temerosos, o por mejor decir, ciertos de que llegaría a Madrid el merecido golpe de un lastimoso cuanto general castigo, celosos del culto y veneración de esta Santa Imagen y cuidadosos de la guarda de este precioso tesoro, porque no viniese a manos de los bárbaros e hiciesen en Ella alguna sacrílega irreverencia, encomendándose no sin gran ternura y lágrimas a Ella, la enterraron y la escondieron en un cubo de la muralla, que estaba cerca de esta Iglesia (de Santa María), para que, a cuando a largos años , se descubriese y hallase este cielo, pudiese bien compararse el tesoro escondido.

Estuvo en este cubo oculta por el espacio de 373 años, que duró el prolijo y duro cautiverio, hasta tanto que la Divina Misericordia la tuvo de su pueblo y fue servido de consolar a sus hijos afligidos, cuando después de la restauración de la mayor parte de León y Castila, el Rey Alfonso VI ganó Madrid del poder de los moros, por el año 1083,siendo Pontífice Sumo Urbano II” … ” Aunque estuvo encerrada tanto tiempo, no se perdió del todo su memoria entre los cristianos que quedaron en ese pueblo, por haberlo oído de sus pasados que estaba escondida; ignoraban el lugar donde la escondieron sus devotos, por haber perdido la noción de el después de tantos siglos”.

La imagen de la Virgen quedó oculta en la rudimentaria muralla para preservarla de la profanación durante la invasión musulmana. Cuando el rey Alfonso VI conquista Madrid en el año 1083, los cristianos (estrictamente hablando, mozárabes) le cuentan que guardan la tradición de que se ocultó una imagen de la Virgen cuando fueron invadidos, pero que no sabían donde.

Virgen de la Flor de Lis.

Mientras la imagen seguía perdida, se reinstauró el culto católico consagrando una iglesia en lo que era la mezquita, construida aprovechando una antigua iglesia visigoda. El templo se dedicó a Santa María pero, como seguía perdida la antigua imagen de la Virgen, el rey encargó pintar una imagen mariana en la capilla mayor del templo (que actualmente se conserva en la cripta de la Almudena y se conoce como «La Virgen de la Flor de Lis»). Podemos decir que esta pintura mural es la primera imagen de la Virgen que se venera en Madrid después de la reconquista. Estuvo oculta detrás del retablo mayor de la iglesia de Santa María hasta el año 1623, cuando por unas actuaciones en el retablo, la descubren.

Alfonso VI hizo la promesa a la Virgen de que si conseguía recuperar Toledo, regresaría a Madrid a buscar la imagen oculta. Y así sucedió. Cuando el rey conquista la ciudad Imperial en 1085, regresa a Madrid y forma una procesión de rogativas para encontrar la imagen.

Lope de Vega en el Canto IV de “La Historia de la Virgen de la Almudena”, cuenta así el hallazgo de la virgen:

«La procesión llega al muro
y, cual si sus ruegos fueran
irresistebles arietes,
desplómanse algunas piedras,
húndese parte de un cubo,
do brilla una luz intensa
y en él preséntase al pueblo
la Virgen de la Almudena,
con las velas encendidas,
que se escondieron con Ella,
sin ser tres siglos bastantes
para mermarles la cera»

Después de ser encontrada milagrosamente en la muralla, la imagen fue llevada a la iglesia de Santa María, y pronto empezó a llamársele «de la Almudena» por haber sido encontrada en «la medina» (Al-mudayna, la ciudadela). La imagen original (probablemente de estilo románico-bizantino) se quemó en un incendio de la iglesia (se conserva una pequeña pintura de ella en el arcón de San Isidro que se conserva en la Catedral), y la actual es una talla gótica del siglo XV que, además, como fue tradición durante muchos siglos, se veneraba «revestida» (un poco como la conocida Virgen de Covadonga), y muchos de sus vestidos y mantos pueden disfrutarse verse en el Museo de la Catedral.

La imagen permaneció en la iglesia de Santa María de la Almudena (en la esquina de la Calle Mayor con Bailén pueden verse parte de sus cimientos) hasta el 25 de octubre de 1868, cuando el Ayuntamiento mandó demoler el templo para ensanchar la calle Mayor. Entonces la talla es trasladada a la iglesia de Santísimo Sacramento de las Madres Bernardas (actual catedral Castrense), donde permanece hasta el 29 de mayo de 1911, cuando es llevada a la Cripta de la nueva Catedral (de la nueva diócesis de Madrid), que se inauguraba días más tarde.

En agosto de 1908 el Papa Pío X la declaró, mediante decreto, Patrona de Madrid y fijó la celebración de la festividad el 9 de noviembre, día en que según la tradición, en el año de 1085, se produjo el hallazgo de la imagen.

Milagrosamente, la imagen de la Virgen de la Almudena no sufrió ningún daño en la Guerra Civil pero, ante el estado en que quedó la Cripta después de la contienda, se decide trasladar nuevamente la imagen de la Virgen al Convento de las Madres Bernardas, donde estará hasta el año 1954, que con motivo del Año Mariano, es llevada por decisión del cabildo, a la que entonces hacía funciones de Catedral, la actual Real Colegiata de San Isidro. Allí permaneció hasta el 10 de junio de 1993, cuando es trasladada solemnemente a su casa definitiva, a la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Desde entonces, la imagen solo ha salido del primer Templo diocesano para ser restaurada en el año 2002.

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