Historia del Monasterio Carmelita de nuestro barrio

HISTORIA DEL MONASTERIO DE SANTA ANA Y SAN JOSÉ, (MM.CARMELITAS, MADRID)

(Resumen del trabajo realizado por Gonzalo de Rato Leguina
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El Monasterio Santa Ana y San José de Madrid se encuentra en la actualidad en la Calle General Aranaz nº 58, pero no siempre ha estado ahí: inicialmente, cuando se fundó en 1586, se situaba en una pequeña casa de la red de San Luis (actual cruce de Montera con Gran Vía), y en 1611 se trasladó al recién construido Monasterio de Santa Ana (actual Plaza de Sana Ana), donde permaneció hasta que, en 1810, por orden de José I, fue saqueado y derribado para construir una nueva plaza. Entonces la comunidad se trasladó a lo que hoy es la Calle Conde Peñalver, donde permaneció hasta 1959, que fue cuando la comunidad se mudó a su actual ubicación (que entonces eran las afueras de Madrid) debido a que su convento había sido absorbido por el crecimiento de la ciudad y apenas tenían privacidad y tranquilidad.

Fundación

Santa Teresa de Jesús

     A lo largo del siglo XVI tuvieron lugar las principales fundaciones carmelitas de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz: Ávila, Salamanca, Toledo, Segovia, etc. Estas fundaciones tenían su origen en la Reforma de la Orden Carmelita, que creó monasterios para vivir la primitiva regla, tal como lo recoge Santa Teresa en su obra Camino de Perfección.

Fue apoyada por diversas personas, seglares y religiosos, entre ellos San Juan de la Cruz, que realizaría la Reforma del Carmelo dentro de la rama masculina. Asimismo, fue de gran importancia el apoyo prestado por monjas que realizaron fundaciones. Algunas de ellas llegarían a tener un papel de gran importancia en la Orden, como la Beata Ana de San Bartolomé. Otras, aunque tuvieran una influencia menor, tuvieron un papel importante, como es el caso de la fundadora de este monasterio: Ana de Jesús, compañera de Santa Teresa, fundó este Carmelo en 1586, 4 años después de morir Santa Teresa. En la fundación la acompaña San Juan de la Cruz, quien viene de Granada, al capítulo de la Orden en Madrid, acompañados de un grupo de monjas. 

San Juan de la Cruz

     Santa Teresa, ya en 1575, manifestó su interés en iniciar una comundidad Carmelita en Madrid, como se recoge en la carta que envió a su confesor, D. Teutonio de Braganza, en la cual explica uno  de los motivos por el que no la permitían fundar en Madrid: la enorme renta que debía tener el monasterio. La última noticia suya que tenemos sobre el intento de realizar esta fundación madrileña, aparece en una carta fechada el 15 de septiembre de 1582, y Teresa murió 15 días después, con lo cual no llegó a ver su deseo cumplido.

     Quien sí lo consiguió fue el P. Doria, que logró que el Cardenal Quiroga les concediera la licencia para la fundación en Madrid, el 25 de enero de 1586. Eligió como responsable para la fundación a la Madre Ana de Jesús, al considerarla la persona más idónea para negociar con Felipe II. La acompañarán Beatriz de Cepeda, sobrina de Santa Teresa, y la Hna. Ana de Jesús. Salieron de Granada, donde estaban instaladas en el monasterio fundado por ellas, con San Juan de la Cruz, que las acompañó parte del viaje. En Malagón se unieron Inés de San AgustínMaría de Jesús. Del Carmelo de Toledo se incorporaron María del Nacimiento y Guiomar de Jesús. Finalmente llegan a Madrid y establecen el monasterio en una pequeña casa en la zona conocida como “Red de San Luis”, que es la plazuela que se forma en el el ensanchamiento final de la calle Montera.

      El acto inaugural de la nueva comunidad tuvo lugar en la mañana del 17 de septiembre de 1526. Celebró la Misa el Vicario de la Archidiócesis de Toledo, Neroni, y asistieron el P. Provincial Nicolao Doria y San Juan de la Cruz. Tras la celebración de la misa, se dio por inaugurado el Monasterio de Carmelitas Descalzas de Madrid, dándole por titular a Santa Ana, en recuerdo de la fallecida Reina, Dña. Ana de Austria.

Primera mudanza de la comunidad

Debido a que no reunía las condiciones adecuadas, la comunidad planeaba su traslado desde, al menos 1602. Fue el 19 de marzo de 1611, día de San José, cuando se hizo efectivo el cambio. El nuevo Monasterio y su Iglesia fueron inaugurados en la actual plaza de Santa Ana (recuadrada en verde en el mapa de abajo) y se añadió “san José” a la titularidad por coincidir el acontecimiento en su fiesta.

Monasterio e Iglesia de Santa Ana en el plano de Teixeira (s.XVII)

En este nuevo emplazamiento se ubicó la Comunidad hasta la Guerra de la Independencia, cuando fue saqueado y derruido (1810) por José I para crear una plaza ajardinada con la intención se sanear y renovar Madrid. Esto de derribar edificios religiosos para abrir plazas se convirtió en costumbre en José I, y por eso se ganó el apodo de “el plazuelas”.

Segunda mudanza

 

 

Segundo convento de Santa ana y San José

La Comunidad religiosa se trasladó al número 73 de  la calle Torrijos (que ahora es la Calle Conde Peñalver, a la izquierda, ilustración del antiguo edificio), en los límites de la ciudad. Allí permanecerán hasta que, en la Guerra Civil Española, el convento es asaltado y destrozado.

Antes del estallido de la contienda, en la historia de la comunidad destaca el ingreso de Elvira Moragas Cantero (1881-1936), de nombre de religiosa María del Sagrario de San Luis Gonzaga, y proclamada Beata en 1998.

Elvira Moragas Cantero (Beata MªDel Sagrario de San Luis Gonzaga)

Nacida en Lillo, Toledo, en 1881, muy pronto se trasladó con su familia a Madrid. En 1900 comenzó a estudiar Farmacia, siendo la primera mujer en licenciarse, en 1905. Comenzó a trabajar en la farmacia de su familia, situada en Cuatro Caminos, ayudando a su padre hasta que éste murió en 1909. Fue entonces cuando ella se colegió, para ponerse al frente de la farmacia. Pero ella sentía una llamada mucho más fuerte en su interior y, bajo la dirección espiritual del jesuita San José María Rubio, va discirniendo su vocación hasta que el 21 de junio de 1915 entra en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Santa Ana y San José de Madrid. Tenía 34 años. El 6 de enero de 1920 hizo su profesión solemne y, siete años después, fue Priora dos veces (1927-1930, y en 1936 hasta su martirio), enfermera, portera y maestra de novicias.

La Guerra Civil

El 1 de julio de 1936 María Sagrario fue elegida de nuevo priora, y sólo unos días después, el 18 de julio, habiendo estallado la guerra, las ventanas del convento son apedreadas. Ese es el momento que escoge la priora para dar permiso, a las monjas que quisieran, para refugiarse con familiares o amigos. Al principio ninguna se marchó y los días 18 y 19 los pasaron adorando al Santísimo Sacramento. Ante la insistencia de los seglares que acudían a ayudarlas, salieron del convento 27 religiosas, quedándose María Sagrario con  otras nueve. El 20 de julio de 1936 el monasterio fue asaltado, y las monjas trasladadas, entre empujones e insultos, a la Dirección General de Seguridad. Por el camino cantaban el Te Deum, y la Salve. El convento fue destruido. Debido al caos reinante, se olvidaron de que las religiosas llevaban horas esperando su interrogatorio y, cuando se dieron cuenta, simplemente las separaron y las llevaron distintos refugios.

Fotografía del cadáver de la Beata Mª Del Sagrario tras ser fusilada.

Tras diversos avatares y cambios de domicilio, el 14 de agosto un grupo de milicianos se llevan a la fuerza a la Madre María Sagrario a la checa de la calle Marqués de Riscal. Allí la presionan para que revele donde se encuentran los tesoros del convento. Llegan a registrarla y encontrarle un documento que era un resguardo del banco con los bienes del convento. María del Sagrario se comió el documento y los milicianos estallaron en cólera.  Después es trasladada e interrogada, y la entregan un papel para que realice inventario de los “tesoros”; la Madre hace ademán de obedecerles y escribe en el papel: ¡Viva Cristo Rey!. Con este gesto ratifica su condena a muerte. Es llevada a la Pradera de San Isidro y allí es fusilada en la noche del 14 al 15 de agosto, probablemente sobre la 1 de la madrugada del día de la Asunción y de su santo, la Virgen del Sagrario, Patrona de Toledo. Fue enterrada tres días después en una fosa común del cementerio de la Almudena, junto otros veinte asesinados.

Terminada la guerra, en 1939, la comunidad de religiosas vuelve a reunirse en su destruido convento, y hacen lo que pueden para restaurarlo. Enseguida ponen en marcha todos los trámites para recuperar el cuerpo de María del Sagrario. En 1942 reciben los permisos y, el 17 de noviembre acuden a la fosa algunos familiares y personas que la habían conocido para reconocer el cadáver y trasladarlo. Una vez allí, fue expuesto en un arcón de zinc en el coro, venerado, y luego enterrado en el cementerio del convento.

conventocarmelitas

Actual Convento de Santa Ana y San José

     El 20 de abril de 1959, la comunidad se traslada a su actual ubicación, en la calle General Aranaz 58. Venían planeando el cambio desde hacía años, debido a que en la calle Conde Peñalver se habían construido grandes edificios, tan altos que ya no tenían ninguna intimidad en la clausura. Con ellas trajeron los restos de María del Sagrario, que quedaron expuestos en un osario a la izquierda del altar mayor de la nueva edificación. En la gran capilla del convento estuvo funcionando nuestra Parroquia de Cristo Sacerdote hasta que, en 2003 se inauguró su nuevo templo; ver historia de la parroquia)

     El 22 de octubre de 1962 comenzó el proceso de beatificación de MªDel Sagrario, que terminó en la solemne celebración presidida por Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998.

3 pensamientos en “Historia del Monasterio Carmelita de nuestro barrio

  1. María Teresa Díaz Allué

    Hermosa y aleccionadora historia la de esta COMUNIDAD DE CARMELITAS DESCALZAS de SANTA ANA Y SAN JOSÉ.
    La lectura que he realizado en este 2 DE MAYO es providencial; un auténtico regalo de Dios.. Doy gracias al Señor por el testimonio de Fe de las Monjas, desde la Fundación del Monasterio hasta el presente.. En cada traslado de Convento llevaban consigo la Fidelidad a una Vocación Contemplativa, que tanto admiramos.. Y
    La Beata María del Sagrario, su ejemplo de Vida y de Martirio, es un impulso espiritual para todo cristiano..
    Que el Señor les siga bendiciendo y colmando su corazón de Felicidad como solo El PUEDE HACERLO.
    Mª Teresa.

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