Historia de la Parroquia

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     La ciudad de Madrid ha tenido siempre una historia un tanto peculiar. De ser un pueblo sin apenas importancia en la época de la invasión musulmana y la reconquista, pasó a ser capital de España. Esto supuso un crecimiento de la población demasiado rápido al calor de la corte que en ella se estableció. Ese crecimiento fue mayor cuando, en los años sesenta del siglo pasado, los movimientos migratorios vaciaron los campos de España y trajeron a las ciudades multitud de personas en busca de trabajo y de una vida mejor. Así, Madrid pasó de tener una población de 700.000 habitantes a finales de 1800 a tener 4.000.000 en el año 1965.

     A nivel religioso también tiene una historia especial pues, a pesar de ser la capital de España, dependía de la Diócesis de Toledo y, por tanto, ni tenía obispo propio ni catedral. Hasta 1885 no se creó la diócesis de Madrid-Alcalá (por el papa León XIII). Y es también en esa época cuando, a las afueras de Madrid (muy cerca de donde ahora está nuestra parroquia), Arturo Soria inicia el proyecto de su “ciudad lineal”, y empiezan a tomar forma algunos de los barrios que hoy pertenecen a nuestro territorio parroquial.

    Llegada la mitad del siglo XX, la población madrileña se había multiplicado exponencialmente, pero el número de parroquias que atendían a los fieles madrileños apenas había aumentado. Fue D. Casimiro Morcillo, primer arzobispo de Madrid (de 1964 a 1971), quien hizo frente a ese problema, creando decenas de nuevas parroquias.

     En este contexto, en torno al 15 de Mayo de 1965, son erigidas para esta zona de Ciudad Lineal, las parroquias: “Cristo Sacerdote”, “Santa Victoria” y “Virgen del Trabajo”. Era aún una zona con poca densidad de población -y donde se terminaba Madrid-: algún edificio de pisos, muchas casas bajas, grandes descampados y dos grandes monasterios construidos no hacía mucho: el Convento Santa Ana y San José, de las Madres Carmelitas (de 1959, y situado en la actual C/General Aranaz 58) y el Monasterio de Nuestra Señora de la Almudena, de las Oblatas de Cristo Sacerdote (de 1945, y situado en la actual C/General Aranaz 22).

    Las recién creadas parroquias de “Cristo Sacerdote” y “Santa Victoria” cambiaron pronto su denominación y pasaron a llamarse la primera “Cristo del Amparo” y la segunda “Cristo Sacerdote”. Empezar fue difícil. Apenas había medios para realizar la labor pastoral, aún no había templo, pero tampoco solares disponibles para la construcción de edificación religiosa. No pasan muchos años y estas dos parroquias pasan a ser una sola -aún sin templo propio y funcionando en locales prestados o alquilados- que se quedó con el nombre de “Cristo del Amparo” (que más tarde volvería a cambiarse al definitivo “Cristo Sacerdote”).

virgen del trabajo    La parroquia “Virgen del Trabajo” no tuvo estos problemas: se creó en un barrio construido por el Instituto Nacional de Industria (I.N.I.) para sus trabajadores, y tenía previsto y reservado un espacio para uso religioso. Este barrio -creado por el marqués de Suanzes, que da nombre a la zona- era una zona aislada, como un pueblecito (delimitado al norte y sur por la Calle Alcalá y la A-2, y al este y oeste, por el parque de la Quinta de los Molinos y la Finca Torre Arias) y sin mucha posibilidad de crecimiento, por eso en el futuro acabaría fusionándose con nuestra parroquia.

     La parroquia “Cristo del Amparo” pudo comenzar su tarea gracias a la ayuda generosa de las Madres Carmelitas, que cedieron su gran capilla y algunas dependencias para poder celebrar los Sacramentos y atender las necesidades pastorales. Y allí ha seguido funcionando hasta no hace mucho.

   Hasta bien pasados los años 90, la situación no cambió mucho. Pero a finales de esa década, en lo que antes eran casas bajas, chabolas, y escombreras, se construyó un nuevo barrio de casas unifamiliares y bloques de pisos conocido como “Quinta de los Molinos”. El número de habitantes pasó de 6.000 a 12.500, y las parroquias de “Cristo del Amparo” y “Virgen del Trabajo” se fusionaron en una sola que pasó a llamarse “Parroquia Cristo Sacerdote”, y que ha estado funcionando en el Monasterio de las Carmelitas hasta la inauguración del nuevo templo en 2003, casi 40 años después de la creación de la parroquia (aunque con muchos cambios de nombre, como hemos visto). 

     Durante todo este tiempo han sido numerosísimas las personas que han ido entregando sus vidas en la labor de las distintas dependencias parroquiales que la historia nos ha dado. Las que ya no están con nosotros las encomendamos al Señor en nuestras oraciones para que nos alienten en nuestro quehacer pastoral. También han sido varios los sacerdotes que, como párrocos, han ejercido su labor en ellas. En Cristo del Amparo: D. Miguel Ángel Osorno Mingo y D. José Paz Serrano; y en Virgen del Trabajo D. José María Jiménez Velandia y D. Basilio Grajal Rodríguez. Y, junto a ellos, los numerosos coadjutores, adscritos, y seminaristas que les han ayudado en su labor.

     En septiembre de 1997 el obispo nombra un nuevo párroco, D. Félix González Álvarez, que será quien inicie y lleve a término tanto la fusión de “Cristo del Amparo” y “Virgen del Trabajo” en “Cristo Sacerdote”, como la construcción del nuevo templo que permitirá a la parroquia, por fin, tener los espacios necesarios para la pastoral y viviendas para los sacerdotes. El día 10 de Noviembre de año 2000 se bendijo la primera piedra y el día 8 de Noviembre de 2001 comenzaron las obras según el proyecto de los arquitectos D. Alfonso Burón García y Dª.Mercedes de Miguel Sánchez. 

68996503     Poco antes de la inauguración, el 8 de marzo de 2003, fue cuando se fusionaron oficialmente las parroquias mencionadas en una sola (perteneciente a la Vicaría II de la Diócesis de Madrid, cuyo vicario episcopal era D. Luis Domingo). El 27 de abril de 2003 fue inaugurado el nuevo templo parroquial en la calle López de Aranda 52 (consagrado por el Obispo D.Antonio MªRouco) y se siguen utilizando las antiguas dependencias de lo que era la Parroquia de Virgen del Trabajo para dar servicio al barrio del I.N.I., que queda un poco alejado y aislado por su situación geográfica. Desde entonces, la parroquia ha crecido mucho, dado numerosos frutos, y multiplicado sus iniciativas pastorales.

     A finales de junio de 2016, D. Félix es nombrado nuevo párroco de San Juan Evangelista, quedando como párroco de Criso Sacerdote, D. Abraham Cruz, que llegó como seminarista a la parroquia en 2008.

    Sólo resta acabar con las mismas palabras que, escritas en el acta de la primera piedra, reposan dentro del altar mayor: “Que Nuestro Señor Jesucristo, piedra angular de la Iglesia, bendiga el edificio que sobre esta piedra se levante y llene de su gracia a todos aquellos que en él se reúnan, para que lleguen a ser piedras vivas de la Iglesia celestial”.

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