4 julio, 2022

Cursillo de formación de lectores

Diría que todos sabemos leer, mejor o pero, pero… ¿sabemos proclamar la Palabra de Dios en la Eucaristía? Cuando salimos a hacer una lectura en la Eucaristía debemos tener en cuenta muchas cosas: estamos hablando ante un micrófono, hay que leer despacio y poner especial cuidado en la pronunciación, debemos diferenciar géneros literarios y el contexto bíblico, saber hacer las aclamaciones del inicio y del final, etc. No se nace sabiendo proclamar la Palabra de Dios en la Liturgia, hay que aprender a hacerlo.

La Vicaría Episcopal de nuestra zona organiza un cursillo para lectores (habituales u ocasionales), destinado a todos aquellos que quieran ejercer este ministerio tan importante en la liturgia. Será el sábado 28 de mayo de 10:15 a 12:30h. en la sede de la Vicaría Episcopal 2 (Calle Ignacio Ellacuría 2). No hace falta que te apuntes, basta con acudir, merece mucho la pena.

«En la Asamblea sinodal sobre la Eucaristía se pidió un mayor cuidado en la proclamación de la Palabra de Dios. Como es sabido, mientras que en la tradición latina el Evangelio lo proclama el sacerdote o el diácono, la primera y la segunda lectura las proclama el lector encargado, hombre o mujer. Quisiera hacerme eco de los Padres sinodales, que también en esta circunstancia han subrayado la necesidad de cuidar, con una formación apropiada, el ejercicio del munus de lector en la celebración litúrgica, y particularmente el ministerio del lectorado que, en cuanto tal, es un ministerio laical en el rito latino. Es necesario que los lectores encargados de este servicio, aunque no hayan sido instituidos, sean realmente idóneos y estén seriamente preparados. Dicha preparación ha de ser tanto bíblica y litúrgica, como técnica: «La instrucción bíblica debe apuntar a que los lectores estén capacitados para percibir el sentido de las lecturas en su propio contexto y para entender a la luz de la fe el núcleo central del mensaje revelado. La instrucción litúrgica debe facilitar a los lectores una cierta percepción del sentido y de la estructura de la liturgia de la Palabra y las razones de la conexión entre la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. La preparación técnica debe hacer que los lectores sean cada día más aptos para el arte de leer ante el pueblo, ya sea de viva voz, ya sea con ayuda de los instrumentos modernos de amplificación de la voz»». (Benedicto XVI, Verbum Domini 58)