25 septiembre, 2022

2021: Año de San José

Con ocasión del 150º Aniversario del Decreto Quemadmodum Deus, por medio del cual el Beato Pío IX declaró a San José Patrono de la Iglesia, el Papa Francisco convoca el Año de San José (del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021) y publica la Carta Apostólica Patris Corde («con corazón de padre»), una catequesis preciosa sobre la figura de San José que merece la pena leer y rezar.

En la Patris Corde, el Papa repasa brevemente la presencia de san José en los evangelios para luego seguir el siguiente esquema: (1) Es un padre amado por el pueblo cristiano, como demuestra la gran devoción que le tiene; (2) es padre en la ternura, amoroso con el Hijo y amoroso con sus hijos; (3) es padre en la obediencia, pues en cada circunstancia de su vida -hasta en las más incomprensibles, como el embarazo de María- supo hacer lo que Dios le pedía; (4) es padre en la acogida: confió en el ángel, confió en María, confió en Jesús, acoge lo que Dios le propone; (5) es padre de valentía creativa pues Dios actúa por medio de él, él se pone en marcha para servir, trabajar, proteger, lo que sea; (6) es padre trabajador que con el fruto de sus esfuerzos mantiene a su familia; (7) es padre en la sombra: auxilia, protege, educa, se dona a sí mismo y está pendiente… desde lo oculto.

Termina el Papa su Carta con esta oración a San José: «Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.

Lo dicho, aquí puedes leerla completa.

Indulgencias en el Año de San José

Además de la Carta Apostólica, el Papa ha encargado a la penitenciaría apostólica que escriba un Decreto para el presente Año de San José, por el cual se concede el don de la indulgencia plenaria con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre) y bajo las siguientes prescripciones que aquí te resumimos (leer el texto completo del Decreto ):

  • 1. […] a aquellos que mediten durante al menos 30 minutos en el rezo del Padre Nuestro, o que participen en un retiro espiritual de al menos un día que incluya una meditación sobre San José.
  • 2. […] a aquellos que, siguiendo el ejemplo de San José, realicen una obra de misericordia corporal o espiritual, también podrán lograr el don de la Indulgencia plenaria.
  • 3. […] se concede la Indulgencia Plenaria por el rezo del Santo Rosario en las familias y entre los novios.
  • 4. […]a todo aquel que confíe diariamente su trabajo a la protección de San José y a todo creyente que invoque con sus oraciones la intercesión del obrero de Nazaret, para que los que buscan trabajo lo encuentren y el trabajo de todos sea más digno.
  • 5. […] a los fieles que recen la letanía de San José […] en favor de la Iglesia perseguida […] y para alivio de todos los cristianos que sufren toda forma de persecución.
  • 6. […] a los fieles que recen cualquier oración o acto de piedad legítimamente aprobado en honor de San José, por ejemplo «A ti», oh bienaventurado José», especialmente el 19 de marzo y el 1 de mayo, en la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, el 19 de cada mes, o cada miércoles, día dedicado a la memoria del Santo según la tradición latina.
  • 7. […] a los ancianos, los enfermos, los moribundos y todos aquellos que por razones legítimas no pueden salir de su casa, los cuales, con el ánimo desprendido de cualquier pecado y con la intención de cumplir, tan pronto como sea posible, las tres condiciones habituales, en su propia casa o dondequiera que el impedimento les retenga, recen un acto de piedad en honor de San José, consuelo de los enfermos y patrono de la buena muerte, ofreciendo con confianza a Dios los dolores y las dificultades de su vida.

En este enlace puedes leer completo el Decreto de concesión del don de indulgencias especiales con ocasión del Año de San José.

¿Qué es una indulgencia?

Las indulgencias suelen ser siempre motivo de duda: ¿qué son? ¿se consiguen como una especie de premio o compra? ¿para qué sirven? En el Catecismo de la Iglesia Católica (números 1471 a 1479) se explica detenidamente. Te hacemos un resumen:

«La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos»

(Pablo VI, Const. ap. Indulgentiarum doctrina, normas 1).

«La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente»

(Indulgentiarum doctrina, normas 2)

«Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias».

(CIC can 994)

El pecado tiene una doble consecuencia: el pecado grave nos priva de la comunión con Dios, nos hace incapaces de la vida eterna, por eso decimos que tiene una «pena eterna«; y el pecado venial (y también el grave) entraña apego desordenado a las criaturas, a las «cosas del mundo», que es necesario purificar, sea ahora o sea después de la muerte (Purgatorio), a esto lo llamamos «pena temporal» del pecado.

Estas dos penas no son un castigo o venganza de Dios, sino la consecuencia del pecado. Dios, de hecho, lo que hace es darnos la ocasión de llegar a liberarnos del pecado y sus consecuencias, lo cual se logra con una auténtica conversión.

Con el perdón de los pecados (confesión) queda restaurada la comunión con Dios y desaparecen las penas eternas del pecado. Pero las penas temporales permanecen, por eso la conversión, la santidad, es tarea de toda la vida del cristiano y debe esforzarse mediante las obras de misericordia, la oración y las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del «hombre viejo» y a revestirse del «hombre nuevo» (cf. Ef 4,24).

Pero en ese trabajo de conversión el cristiano no está solo: cuenta con la Gracia de Dios y con la Iglesia (Madre, comunidad, sacramentos, santos, etc.). De la Iglesia formamos parte, por la «comunión de los santos», todos los bautizados, desde el que ya es santo hasta el que aún peregrina por esta tierra, pasando por los que aún se purifican en el purgatorio. Y en esta comunión de los santos, tesoro de la Iglesia, la santidad de uno aprovecha a los otros, más allá del daño que el pecado de uno pudo causar a los demás.

Las indulgencias se obtienen por medio de la Iglesia que es administradora -en virtud del poder de «atar y desatar» que le fue concedido por Cristo- del tesoro de los méritos de la salvación obrada en Cristo y el de la comunión de los santos.

Dado que los fieles difuntos en vía de purificación también son miembros de la misma comunión de los santos, entran dentro de esta administración eclesial, es decir que podemos ayudarles -entre otras maneras- obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados.

Por eso, en su sabiduría maternal, la Iglesia nos propone diferentes maneras de curarnos o de curar a otros de las penas temporales del pecado. En esta ocasión la Iglesia nos propone el Año de San José ¡aprovéchalo!

2 comentarios en «2021: Año de San José»

  1. Quisiera me nutran con oraciones a San José. Perdí mi casa y ruego a San José que esa que no podíamos seguir pagando se venda antes que el banco la liquide y que pronto volvamos a lograr tener nuestra casa propia y con ella crecer como familia. Tenemos 3 hijos y me da mucho miedo no tener un techo propio. Lo que más deseo es poder volver a tenerlo y poderlo pagar en tiempo y forma por la Gracia del ingreso económico ordinario, extraordinario y de la atención privada.

    1. Amen, no te preocupes. Vales toda la sangre de Cristo, El no separa de ti su mirada un instante, ten confianza, es para mérito tuyo de confianza. Todo ya está previsto en la providencia del Padre. Estas en tempestad pero Jesús esta dormido junto a ti en tu barca. Ten confianza!! Llenate de paz, estas en manos y corazón del Todopoderoso y de tu Madre que te tiene entre sus brazos

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